Biocombustibles

 

La industria de la aviación se ha marcado como objetivo para 2050 reducir a la mitad las emisiones de CO2 del transporte aéreo, que hoy suponen un 2% del total de emisiones globales. Para alcanzarlo, los biocombustibles van a jugar un papel clave.

Un biocombustible es una mezcla de hidrocarburos que se utiliza  como combustible en los motores de combustión interna y que deriva de la biomasa, materia orgánica originada en un proceso biológico utilizable como fuente de energía.

Los biocombustibles son una alternativa muy atractiva al keroseno actualmente utilizado porque no requiere de modificaciones en los motores de los aviones y puede ser mezclado con el keroseno y usado con la actual generación de motores ya existentes para conseguir una aviación con emisiones mas limpias para el medioambiente

Ya se están desarrollando biocarburantes a partir de  :

  • Aceite de semillas de Jatropha

  • Aceite de semillas de Camelina

  • Aceite de coco

  • Aceite de babassu

  • Aceite de cocina usado

  • Salicornia (Planta halófita)

  • Cultivo de microalgas

  • Mallee,  especie de eucalipto cultivado en Australia occidental

Ventajas de estos biocombustibles:

  • Reducen de manera constante la producción de CO2

  • Emiten muchos menos gases de efecto invernadero en su ciclo de vida, dando como resultado una menor penalización a las compañías aéreas en sus tasas de emisión

  • Los gases de CO2 generados por los motores de aviación pueden ser absorbidos por las plantas, entrando a formar parte de su ciclo natural de vida

La expansión de los biocombustibles inicialmente se vivió con un gran entusiasmo por varios sectores, que vieron en ellos una solución a la contaminación y la dependencia energética del petróleo y a su agotamiento. Sin embargo, la experiencia ha evidenciado algunos importantes inconvenientes de estos productos. Por un lado, uno de los temas más delicados es el de la competencia que suponen respecto al uso de la tierra y del agua, recursos básicos para el consumo humano y animal, lo que además provoca subidas de precios en los alimentos básicos y en los insumos agrarios, afectando a veces enormemente a los más pobres e incentivando la deforestación y desecación de terrenos vírgenes o bosques nativos.

 

 

 

 

 

 

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